Es como en aquella célebre novela 'El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde': una cara cuando se viste de amarillo y otra, radicalmente distinta y no precisamente buena, cuando le cambian el color.
Así parece ir la carrera de James Rodríguez fuera de la Selección Colombia, el único equipo del mundo hecho a su medida. Solo para su país, como Jekyll, hace gala de su liderazgo y su talento sin medida, rompe récord de asistencias en Copa América (6), gana cuatro veces el MVP, juega más de 100 minutos sin asomo de fatiga y es elegido mejor jugador del campeonato por encima de Messi, de Vinicius Jr, de todos. Allí y solo allí es capaz de hacer que el mundo hable de su talento antes de todo lo demás.